Para sentirnos bien física y emocionalmente, debemos tener un equilibrio en nuestra vida. Por supuesto, llegar a este balance ideal no es tarea fácil. Nuestro estado de ánimo determina el curso del día. Si es negativo, las circunstancias que nos rodean nos parecerán trágicas. Por otro lado, si el estado de ánimo es positivo, cualquier suceso será una oportunidad.
Salir de este ciclo puede ser complicado, pero la única persona capaz de cambiarlo eres tú mismo. De nada sirve culpar a lo externo, porque no tenemos control sobre ello. Sin embargo, lo interno sí es nuestra responsabilidad. La salud física y bienestar emocional dependen de muchos factores, la gran mayoría pueden ser modificados por voluntad propia. Tu felicidad es tu decisión.
Hay hábitos que nos ayudan a determinar un estado de ánimo positivo. Te recomiendo cinco muy sencillos:
- Agradece: Cuando te despiertes, aparta unos minutos de tu tiempo para agradecer el nuevo día. Siéntete afortunado por estar vivo.
- Come sanamente: Una alimentación nutritiva te ayudará a sentirte bien y tener más energía. Elige productos naturales, evita los procesados y comida rápida.
- Escucha música que te ponga de buenas: Acompaña tu día con canciones que te gusten, te servirán de motivación.
- Concéntrate en las oportunidades: El enfoque lo es todo, depende de ti ver una situación como una posibilidad de aprendizaje y crecimiento o como un obstáculo.
- Sonríe: la sonrisa es contagiosa, si te ves contento podrás contagiar tu buena vibra a otras personas.
Y siempre recuerda que tú eres el conductor de tu vida. Toma el control y aprovéchala al máximo.
Monse Fábregas
