
El interés sobre la relación de las dietas veganas con la salud ha crecido exponencialmente en los últimos años. La intención de este espacio es exponer de forma sencilla los datos más importantes para que el lector tenga un acercamiento certero a estos contenidos. Hoy comentaré el libro How not to die, del doctor estadounidense Michael Greger.
El Dr. Greger explica científicamente por qué la nutrición es sinónimo de salud. Comer más sano previene múltiples enfermedades como el cáncer, la diabetes y cardiopatías. En el capítulo del cáncer de mama se expone que el colesterol juega un papel fundamental en el desarrollo y progreso del cáncer. El índice de supervivencia en pacientes suele ser bajo cuando la ingesta de colesterol es alta. El cáncer utiliza el colesterol para producir estrógeno, o para ayudar a que las células cancerosas migren e invadan otros tejidos. Los tumores aceleran su crecimiento cuando hay altos niveles de colesterol en la sangre.
Las mujeres adultas que consumen más carne durante sus vidas incrementan su riesgo de tener cáncer de mama en un 47%. Aquellas con alto consumo de carne, y que además comen pocas frutas y verduras, aumentan su riesgo en un 74%. El asesino número uno de las mujeres es la cardiopatía, no el cáncer de mama, así que por una u otra razón se deben disminuir los niveles de colesterol. Esto puede conseguirse sin medicamentos, solo es necesario tener una dieta saludable basada en plantas. Ciertos alimentos vegetales han sido establecidos como especialmente protectores.
La linaza es una excelente fuente de lignano. La ingesta de lignano está asociada con reducciones significativas de riesgo de cáncer de mama en mujeres postmenopáusicas. Esto se debe a su efecto amortiguador de estrógenos. Además de la linaza, otros alimentos con lignano son: los granos enteros, las moras y las verduras de hoja verde. La soya también está recomendada como un auxiliar en la prevención de cáncer de mama.
Las mujeres asiáticas tienen cinco veces menos posibilidades de desarrollar cáncer de mama que las mujeres norteamericanas. Una de las explicaciones de este fenómeno es la alimentación. En Oriente se consumen más productos naturales como: vegetales, cereales, soya, tofu y té verde. En cambio, en Occidente estamos acostumbrados a consumir productos con cientos de conservadores, empacados, derivados de animales, y carne… mucha carne.
Un estudio de 1,500 mujeres con cáncer de mama concluyó que comiendo cinco o más porciones de frutas y vegetales al día, junto con una caminata de 30 minutos seis veces a la semana, reduce las posibilidades de morir por su cáncer en un 50%, en los dos años siguientes a su diagnóstico.
Las mujeres premenopáusicas que llevan una dieta alta en fibra tienen 85% menos posibilidades de tener cáncer de mama. Las mujeres más sanas, que no tienen la enfermedad, comen más alimentos vegetales que es donde se encuentra la fibra naturalmente. Los vegetarianos consumen 37 gramos de fibra al día, mientras que los veganos alcanzan los 46 gramos diarios. Los tratamientos para revertir enfermedades crónicas incluyen dietas basadas en plantas que contienen hasta 60 gramos de fibra. Los cambios en la alimentación afectan la expresión de ADN a nivel genético, y potencializan la capacidad del cuerpo para luchar contra la enfermedad.
Tener una alimentación adecuada es el mejor seguro de vida. Los fármacos no son la solución, es inútil tomar medicamentos si no se atiende la raíz del problema. El veganismo es uno de los caminos para convertirnos en una sociedad más saludable.
Monse Fábregas
